Un sistema abocado al fracaso.
El capitalismo neoliberal se presenta como el sistema por excelencia, y es
vendido como la mejor y más justa forma de entender y tomar decisiones económicas.
Sin embargo en su paradigma se ignora que es totalmente insostenible y que nos
aboca a un mundo estéril con recursos agotados y polarizado en una mayoría que
vive en la pobreza y una pequeña minoría en la que reside todo el poder.
Digo que es insostenible porque su funcionamiento se basa en el consumismo
desenfrenado. Para ello los productos son fabricados con deficiencias técnicas o
con una fecha en la que dejarán de funcionar. No se puede mantener una fábrica
de bombillas si las bombilla duran 50 años, lo cual sería posible. Por lo tanto
los productos con una muerte prematura programada se acumulan poco a poco en
vertederos contaminando de forma insensata este planeta nuestro que es nuestro
único hogar y al mismo tiempo agotando los recursos limitados.
Tampoco es sostenible desde el punto de vista del equilibrio del mercado. Equilibrio
que se establece entre productores o empresas que generan los productos y consumidores.
El grupo de consumidores para serlo han
de obtener recursos (dinero) mediante su trabajo. Este sistema alcanzaba un
equilibrio a nivel local en el siglo pasado pero cada vez más hemos visto como
en los países desarrollados las empresas han abandonado su actividad productora
migrando ésta a áreas de mayor pobreza en busca de mano de obra más barata y
abandonando a los consumidores que ven como sus posibilidades de obtener
recursos con su trabajo se hacen cada vez menores.
Pero no es sólo la migración de los puestos de trabajo a países en los que
la esclavitud infantil provee a las empresas con la posibilidad de mayores
beneficios lo que nos presenta el panorama. Uno podría alegar que eso sería una
circunstancia temporal ya que estos países pasarían en poco tiempo a revindicar
los derechos del trabajador y pasar a ser países desarrollados equiparando así
la riqueza y distribuyéndola de forma más justa y equitativa por todo el mundo.
Esto, claro, no es cierto porque la
riqueza la acumulan los fabricantes y nunca los trabajadores y la brecha entre
ambos es cada vez mayor. Pero más allá de esa redistribución tenemos que tener
en cuenta que con las nuevas tecnologías el trabajador se ha hecho obsoleto.
Hoy no se necesitan miles de trabajadores para construir miles de coches. Lo
que se necesitan son robots que se pueden arreglar a sí mismos y un equipo muy
pequeño de humanos que los programen.
Un sistema distinto es posible. En este blog pretendo abrir un espacio para
la investigación de alternativas que funcionen. Nos puede dar miedo el cambio
que se tiene que llevar a cabo, pero si lo pensamos un poco, nos tiene que
aterrorizar seguir por este camino.
Te deseo mucha suerte en tu blog.
ResponderEliminaren mi opinión el articulo es una radiografía bastante realista de lo que stá pasando en el mundo desde hace unos 2000 años para acá...
ResponderEliminarMe gusta! Muy interesante. Gracias. Por aquí nos veremos ;)
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