miércoles, 3 de junio de 2015

Un sistema abocado al fracaso.


El capitalismo neoliberal se presenta como el sistema por excelencia, y es vendido como la mejor y más justa forma de entender y tomar decisiones económicas. Sin embargo en su paradigma se ignora que es totalmente insostenible y que nos aboca a un mundo estéril con recursos agotados y polarizado en una mayoría que vive en la pobreza y una pequeña minoría en la que reside todo el poder.

Digo que es insostenible porque su funcionamiento se basa en el consumismo desenfrenado. Para ello los productos son fabricados con deficiencias técnicas o con una fecha en la que dejarán de funcionar. No se puede mantener una fábrica de bombillas si las bombilla duran 50 años, lo cual sería posible. Por lo tanto los productos con una muerte prematura programada se acumulan poco a poco en vertederos contaminando de forma insensata este planeta nuestro que es nuestro único hogar y al mismo tiempo agotando los recursos limitados.


Tampoco es sostenible desde el punto de vista del equilibrio del mercado. Equilibrio que se establece entre productores o empresas que generan los productos y consumidores. El grupo de consumidores  para serlo han de obtener recursos (dinero) mediante su trabajo. Este sistema alcanzaba un equilibrio a nivel local en el siglo pasado pero cada vez más hemos visto como en los países desarrollados las empresas han abandonado su actividad productora migrando ésta a áreas de mayor pobreza en busca de mano de obra más barata y abandonando a los consumidores que ven como sus posibilidades de obtener recursos con su trabajo se hacen cada vez menores.


Pero no es sólo la migración de los puestos de trabajo a países en los que la esclavitud infantil provee a las empresas con la posibilidad de mayores beneficios lo que nos presenta el panorama. Uno podría alegar que eso sería una circunstancia temporal ya que estos países pasarían en poco tiempo a revindicar los derechos del trabajador y pasar a ser países desarrollados equiparando así la riqueza y distribuyéndola de forma más justa y equitativa por todo el mundo. Esto, claro,  no es cierto porque la riqueza la acumulan los fabricantes y nunca los trabajadores y la brecha entre ambos es cada vez mayor. Pero más allá de esa redistribución tenemos que tener en cuenta que con las nuevas tecnologías el trabajador se ha hecho obsoleto. Hoy no se necesitan miles de trabajadores para construir miles de coches. Lo que se necesitan son robots que se pueden arreglar a sí mismos y un equipo muy pequeño de humanos que los programen.

¿Cómo se mantendrá el sistema cuando no haya consumidores? ¿A dónde vamos con estás políticas neoliberales? ¿Quién guía esta sociedad que sufre de tanta miopía? ¿En serio nos parece bien tener un sistema que nos propone pan para hoy y hambre para mañana, o peor que hambre destrucción? ¿Estarán las gentes de este mundo dispuestas a aguantar tanta insensatez antes de decir “basta ya” y sublevarse? ¿En verdad queremos llegar a una lucha armada por el poder?


Un sistema distinto es posible. En este blog pretendo abrir un espacio para la investigación de alternativas que funcionen. Nos puede dar miedo el cambio que se tiene que llevar a cabo, pero si lo pensamos un poco, nos tiene que aterrorizar seguir por este camino.  

5 comentarios:

  1. en mi opinión el articulo es una radiografía bastante realista de lo que stá pasando en el mundo desde hace unos 2000 años para acá...

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  2. Me gusta! Muy interesante. Gracias. Por aquí nos veremos ;)

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